El delegado territorial de Igualdad, Políticas Sociales, Conciliación, Educación y Deporte, Antonio Sutil, se ha reunido con los representantes de la Asociación de Vecinos “Unidos por la Merced” para tratar aspectos relacionados con las áreas de su competencia que afectan al barrio. Durante el encuentro, en el que han estado presentes la presidenta del colectivo, Guadalupe Espinosa, la secretaria, Ascensión Martínez, la jefa del Servicio de Protección de Menores de la Delegación Territorial de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, Ana Portilla, y el mediador sociocultural de la administración, Kahlid Ftouhi, el delegado ha explicado las medidas puestas en marcha en el Centro de Protección de Menores “Carmen de Michelena” para mejorar la atención de los niños y niñas acogidos, así como la convivencia dentro de la institución y las relaciones entre los usuarios y los vecinos del barrio.

“En primer lugar, debemos recordar que el Carmen de Michelena es un establecimiento destinado al acogimiento residencial de menores y que, según recoge la normativa, debe constituir un espacio donde se atienda a estos adolescentes promoviendo su desarrollo integral, combinando la calidad técnica y la calidez humana”, ha indicado el delegado. Sutil ha incidido en que es, por tanto, un entorno convivencial y formativo en el que se deben garantizar, por un lado, unos recursos profesionales y materiales suficientes y adecuados y, por otro, una afectuosidad que posibilite relaciones afectivas inspiradas en los estilos y características de una familia normalizada. “Hablamos de menores que, por diversos motivos, no pueden estar con sus familias y, por lo tanto, el papel de este centro, que es titularidad de la Administración Autonómica, es el de simular varios núcleos de convivencia similares a los de las casas”, ha explicado Sutil, concluyendo que el objetivo final es que el lugar sea lo más parecido posible a “un hogar”.

En este sentido, la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación ha elaborado un plan para mejorar las prestaciones del centro de Protección Menores Carmen de Michelena “y acabar, a través de la educación y la intervención integral, con los problemas de convivencia que se han generado en los últimos meses, instaurando en el centro ese ambiente hospitalario y de tolerancia que debe primar en un recurso social de este tipo”. Por ejemplo, se ha reducido el número de niños y niñas acogidos para poner en marcha planes de acompañamiento personalizado y trabajar de forma conjunta entre los diversos profesionales para favorecer su integración social y se está trabajando conjuntamente con las instituciones educativas y con otras administraciones para posibilitar su inserción laboral una vez que los menores cumplan la mayoría de edad.

Por su parte, la presidenta de la Asociación de Vecinos “Unidos por la Merced”, Guadalupe Espinosa, ha definido la reunión como “amena y cordial” y ha agradecido el esfuerzo realizado desde la Delegación Territorial de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación para mejorar el clima de convivencia del barrio, abordando así las diferentes preocupaciones que afectan a sus ciudadanos.

Centros de Protección de Menores
Según establece la normativa andaluza, el acogimiento en un centro residencial conlleva una intervención paralela en el medio socio-familiar de cada menor, trabajando con su familia de origen al objeto de prestar el apoyo necesario para que supere la situación que motivó la adopción de la medida y puedan retornar a su medio familiar. No obstante, se dan tres perfiles que definen hoy las necesidades y prioridades del acogimiento residencial: adolescentes y jóvenes de ambos sexos, menores procedentes de la inmigración, que a veces carecen de contacto con su familia de origen, y menores con una problemática que requiere una atención especial.

Entre los distintos tipos de centros, el Carmen de Michelena se conforma como residencia, es decir, su intención es la de simular “varios núcleos de convivencia similares a las casas y en los que las personas acogidas comparten habitualmente espacios comunes”. Así, la tendencia actual es la mantener una red de recursos residenciales cuya organización y funcionamiento sea cada vez más parecida a la de pequeñas unidades cuasi-familiares y que permitan a niños, niñas, adolescentes y jóvenes una educación que les facilite vivir y desarrollarse en plenitud con las mismas o parecidas condiciones que la mayoría de la población.