La Unidad de Alergología del Hospital Universitario de Jaén finaliza esta temporada el recuento y difusión de datos sobre los niveles de polen en la provincia jiennense, a través de su página web y redes sociales, que este año se inició los primeros días de mayo, debido a la pandemia por COVID-19.

“Este año el polen se ha adelantado con respecto a otros, si bien, el pico se registró el día 4 de mayo con 9.614 granos por metro cúbico, la posterior bajada de temperaturas y las lluvias han ayudado a mantener las cifras menos altas que en ejercicios anteriores”, ha señalado la directora de la Unidad de Alergología, Blanca Sáenz de San Pedro. Igualmente se desea destacar la importancia de tomar el tratamiento según la prescripción del especialista, y evitar abandonarlo, para favorecer la mejoría del paciente cuando se producen los picos de polen cada año.

Este centro sanitario tiene instalado para ello un captador de pólenes en la novena planta del Hospital Materno Infantil, que mediante el método ‘Hirst’ capta partículas volumétricas por succión según el principio de impacto. Este equipamiento es el empleado por todas las estaciones de muestreo adscritas a la Red Española de Aerobiología (REA), así como por los grupos de trabajo de los diferentes países que forman parte de la European Aeroallergen Network (EAN).

Los profesionales de la Unidad de Alergología del Hospital Universitario de Jaén miden, entre otros pólenes, los de olivo y gramíneas, cuyas concentraciones son las que alcanzan niveles más altos en la provincia jiennense. La finalidad de esta prestación es que los pacientes puedan iniciar medidas físicas, como es evitar su contacto con el polen, y farmacológicas, como son la toma de antihistamínicos o inhaladores, que les reporte un mayor control de su patología alérgica y, por tanto, una mejora de su calidad de vida durante estas fechas.

Funcionamiento del captador

Este captador de pólenes consta de tres unidades, que son las de impacto, una veleta y una bomba de vacío. La primera tiene un orificio de entrada y un soporte circular o tambor donde que se adhieren las partículas, que está conectado a un reloj y gira a razón de dos milímetros por hora. Tiene también fijada una cinta impregnada de una sustancia adhesiva para que las partículas succionadas desde el exterior se adhieran.

La veleta adosada al exterior protege la unidad de impacto y su función es mantener el orificio de entrada en la dirección de los vientos dominantes, con lo que la eficacia de captación de partículas es mayor. La bomba de vacío permite la succión de un volumen de aire determinado de 10 litros por minuto.

La cinta sobre la que se han adherido los pólenes se coloca sobre el portador para teñir la muestra con fucsina. Después, se realiza la lectura en el microscopio y mediante una fórmula matemática se determina el número medio de granos de polen por metro cúbico de aire.