En noviembre de 2017 la Fundación ONCE y el CERMI publicaron un informe sobre el “Estado de la Flota de Taxis Accesibles” debido a su preocupación por la evolución del estado del taxi accesible en España, en particular, la proporción de taxis adaptados existentes, ya que normativamente el Real Decreto 1544/2007, fijaba un mínimo del 5% de taxis adaptados a cumplir en un máximo de diez años y que concluyó el 4 de diciembre de 2017.

El 63 % de los municipios obligados incumplen la reserva mínima de taxis, contraviniendo la ley nacional, discriminando y excluyendo de su derecho fundamental a la libertad de desplazamiento a las personas con limitaciones de movilidad.

En Andalucía 27 municipios con más de 50.000 habitantes han colaborado con el estudio y el porcentaje medio de taxis adaptado es de 6,3%. Jaén capital tiene una flota de 127 y 14 taxis adaptados y Linares con una flota de 35 solo dispone de 1 taxi adaptado, debiendo tener como mínimo 2.

En muchos municipios es necesario incentivar la creación o conversión de licencias a Eurotaxi debido a la falta de interés por el sector del Taxi. En este sentido, poco más de la mitad de los municipios tiene algún tipo de medida para fomentar el taxi adaptado.

El Real Decreto 1544/2007, de 23 de noviembre, por el que se regulan las condiciones básicas de accesibilidad y no discriminación para el acceso y utilización de los modos de transporte para personas con discapacidad, fija un mínimo del 5% de taxis adaptados sobre el total de la flota en un plazo máximo de diez años desde la entrada en vigor del citado Real Decreto y dicho plazo finalizó el pasado 4 de diciembre de 2017 y en su Art. 8.1 establece que “si no se cubre el citado porcentaje, los ayuntamientos exigirán a las últimas licencias que se concedan que su autotaxi sea accesible”.

El Informe de situación sobre el taxi accesible realizado por la Fundación ONCE y el CERMI, ha hecho el diagnóstico de la situación actual y la comparativa con los resultados con los resultados obtenidos en 2014.
Los vehículos considerados accesibles para personas con discapacidad “deben satisfacer los requisitos recogidos en la Norma UNE 26.494 y sus posteriores modificaciones” y se destacan unas medidas imprescindibles:
Para viajeros en silla de ruedas, “el vehículo estará acondicionado para que pueda entrar y salir, así como viajar en el mismo una persona en su propia silla de ruedas; todo ello con comodidad y seguridad.

Para ello el vehículo dispondrá de los medios homologados y/o la transformación o reforma de importancia necesarios. Estará dotado de un habitáculo que permita viajar a este pasajero de frente o de espaldas al sentido de la marcha, nunca transversalmente; llevará un respaldo con reposacabezas fijo (unido permanentemente a la estructura del vehículo); dispondrá de anclaje de la silla de ruedas y un cinturón de seguridad de al menos tres puntos de anclaje para su ocupante. Estos dos últimos dispositivos será obligación del taxista colocarlos, si el usuario lo desea.”

Para el resto de usuarios, “si la altura entre la calzada y el marco del umbral de la puerta lateral trasera es superior a 250 milímetros es obligatorio que lleve un escalón, con los requisitos especificados en la antedicha norma.”
Además, en el interior deberán contar con “las tarifas escritas en sistema Braille.”

El informe reflexiona sobre la realidad descrita en localidades menos habitadas y situadas en el entorno rural. La situación para las personas con discapacidad en estos lugares puede ser límite. Máxime si tenemos en cuenta todo lo que queda por hacer en el transporte público interurbano por carretera y ferroviario.

El CERMI denunció el lunes 5 de febrero ante el Defensor del Pueblo a los Ayuntamientos españoles que incumplen la cuota legal mínima de taxis accesibles, esta denuncia ha sido cursada ante la Oficina de Atención a la Discapacidad del Consejo Nacional de la Discapacidad del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, el CERMI ha acompañado el informe de situación sobre el taxi accesible a 4 de diciembre de 2017 realizado por la Fundación ONCE y el propio CERMI.